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CONSEJO ESTATAL PARA LA PREVENCIÓN Y ATENCIÓN DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
07 de diciembre de 2009

¿A quién no le gusta ser bientratado?

“La situación de la violencia intrafamiliar ha ido creciendo en cuanto el número de denuncias, en cuanto a la concientización de las personas ante esta problemática. Hemos ido evolucionando en la manera de entender este problema, de verlo como algo privado, como algo normal, a darnos cuenta de que no podemos más vivir así.”, sostiene Magdaleno Varela Maldonado, Secretario Técnico del Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI), y agrega, “esto ha hecho que las instituciones nos vayamos conformando para crear nuevas formas de intervención”.

Varela Maldonado explica que esta conciencia de las personas parte de los cambios producidos en las dinámicas sociales y familiares. “Antes, las mujeres estaban acostumbradas a hacer lo que el padre de familia ordenaba; tenía que estudiar el hijo lo que el padre quería. Hoy esto ha cambiado completamente y ha puesto a prueba a la sociedad y las familias”, explicó.

Ante estos cambios en los roles dentro de las familias, el reconocimiento y el respeto de los derechos de mujeres, niños y niñas, y otros grupos vulnerables a la violencia, significan no sólo la recomendación hacia una actitud deseable como punto de partida para llevar una sana relación, sino también, constituyen la única vía adecuada, ante los estudios recientes en materia de salud, educación; y a las mismos marcos jurídicos que tipifican el fenómeno de la violencia intrafamiliar y lo definen como un delito.

“La violencia va destruyendo la capacidad de amor, para la cual fuimos llamados a la vida. Por eso necesitamos preservar la unidad familiar, pero a través de una manera distinta”, manifestó el Administrador de Empresas, quien desde 2007 dirige las tareas de CEPAVI.

El buentrato, visto como una serie de prácticas y actitudes positivas, asertivas y propositivas, engloba una respuesta integral ante los nuevos retos que demandan nuestras familias. Algunos de sus principios son: el respeto, el reconocimiento del otro como alguien valioso, la tolerancia, el poner límites de manera cálida, la congruencia, la firmeza amorosa, la comunicación efectiva, la empatía y el respeto a los derechos de las personas.
“¿A quién no le gusta ser bientratado?. Todos buscamos el buentrato, en la familia, en la empresa, en el hogar, con todas las personas y en los lugares a donde vamos. El buentrato no solamente es ser amable. Pide una serie de condiciones, la primera es reconocer al otro como persona”.
“El buentrato busca reconocer los derechos de la persona y entrar en una relación de iguales; implica la empatía: ponerse en los zapatos del otro: Recordar, tú adulto, ¿qué era lo que buscabas cuando eras niño?, ¿qué necesitabas?, ¿qué pedías?. La mejor escuela para padres es tu propia historia, para no repetir lo que tú viviste. Es retomar todo lo bueno que has vivido porque muchas personas buenas te han acompañado, entonces es recuperar todas esas cosas que tú viviste y también deshacerte de todas aquellas que no quieres heredarles a tus hijos”, subrayó.
Varela Maldonado reconoce que las crisis económicas, la drogadicción y otros factores que afectan severamente a las familias, detonan ambientes violentos; sin embargo insiste en que todos y todas debemos reconocer y prevenir nuestras prácticas violentas, para poder mejorar nuestros modos de relación; desarrollar una comunicación positiva y efectiva, que ayude a los niños(as) a sentirse protegidos(as) en sus hogares a través de ambientes de respeto y de no violencia.
“El buentrato lo que busca es precisamente generar espacios distintos, en relación conmigo, en relación con mi pareja, con mis papás, en relación con mis hijos, en la empresa. ¿Cómo quiero ser bientratado?, y así yo tratar a los demás. Para eso necesito ponerme en los zapatos del otro. Si no hay empatía no hay buentrato”, advirtió.
El funcionario destacó un principio fundamental para que se dé el buentrato: la comunicación positiva. “Muchas veces solo nos comunicamos para decir lo que no me gusta, lo que no quiero, “ya estoy cansado de muchas cosas..” nunca decimos lo que sí quiero, lo que sí aprecio de ti. Descalificamos en vez de calificarnos y esto obstaculiza más la comunicación”.
Con respecto al tema de la culpa y la victimización de las personas generadoras de violencia, el equipo de CEPAVI, al igual que muchos especialistas en Jalisco y en el mundo, están convencidos de que las estas personas no merecen ó necesitan castigos, ni estigmas sociales, para reconocerse como personas igual de valiosas y motivarse a emprender cambios en sus relaciones con los demás.
“No le tengamos miedo a trabajar el buentrato. No se trata de avergonzarnos de nuestra vida y de nuestra historia, sino de recomenzar un re-aprendizaje. Necesitamos descubrir la sensibilidad que tenemos para reeducarnos en la manera como tenemos que ser tratados y tratar a los demás”, concluyó.